FAMILIA TOLEDO PERALTA

BIOGRAFÍA

La tradición del oficio de organillero y chinchinero en la familia Toledo se inicia con Luis Toledo Salvatierra, organillero que por más de 30 años trabajo las calles de Santiago junto a sus hijos y familiares. Apodado como “el Cascote” por las marcas que desde joven tenía en su cara, Luís Toledo participó como percusionista de tumbadoras en la bohemia popular de Santiago en los años 50 y 60, a la edad de 21 y 22 años. Orquestas como la “Beto Belmar”, “Los Caribe” y hasta la “Huambaly” fueron las agrupaciones donde trabajo en casas de “chimbiroca” del centro de Santiago, ganando por cada noche 15 pesos, instancias de las cuales fue testigo a temprana edad su hijo Patricio Toledo. Aburrido de la noche bohemia, Luis renuncia a su oficio de percusionista de bandas de cumbias para trabajar en otros oficios informales hasta que a mediados de los años 60’ por medio de su yerno Miguel Sepúlveda, chinchinero en ese entonces en Valparaíso, decide comprarse un organillo el cual adquiere en Santiago. Luis Toledo, con más de 10 hijos, vivía en condiciones precarias en un Santiago duro y pobre, situación que obligo a que éste tuviera que salir a trabajar con sus hijos Patricio y María, ambos como pequeños chinchineros mientras el “Cascote” tocaba el organillo que por más de 30 años le canto a Santiago.

Nacido en Santiago en la población Bonilla, Patricio Toledo, apodado por su hermano Jorge como “el Pepa” por su pequeña estatura en su adolescencia, fue registrando la danza del chinchín a la edad de 4 años en el cerro Barón de Valparaíso, imitando los movimientos en el juego con su primer maestro, Carlos Manuel Aravena Aguilar, en ese entonces de tan sólo 5 años. De una olla de aluminio y dos ceniceros de bronce como platillos fue su primer bombo construido por su padre, de esas experiencias “el Pepa” de forma autodidacta más adelante aprendería la construcción artesanal en madera de estos instrumentos. Por medio de su cuñado Miguel Sepúlveda y posteriormente Sergio Casanova (“el loco Sergio”) ambos chinchineros, Patricio se convertiría en un eximio y particular percusionista con muchas habilidades en el baile. Desde temprana edad vinculado al mundo de la percusión y la cumbia, como es propio de las nuevas generaciones, no tardó en llevar esos ritmos a la percusión del chinchín, lo mismo haría con su invención rítmica de la “onda disco” una especie de “drum & bass” con rock. A demás de la maestría con que Patricio a lo largo de su carrera ha tocado y bailado con el chinchín destacando entre sus colegas como uno de los virtuosos chinchineros, éste en la historia del gremio y en particular de la tradición ha jugado un papel muy importante para la mantención y resistencia del oficio ante los embates de la modernidad, que tiende a marginarlo. Patricio por medio de su carisma y sensibilidad ha sido un puente entre la tradición y las generaciones ajenas a ésta que sienten interés por este patrimonio intangible, posibilidad que ha permitido que este oficio hoy sea reconocido como un icono de identidad en la sociedad chilena, llegando y dándose a conocer en espacios de los cuales estuvo marginado y aislado. Algunos de los hitos importantes en este sentido son la participaciones de Patricio en los conciertos con Joe Vasconcelos a fines de los 90’ como también el vínculo con la Escuela Carnavalera Chinchintirapie desde el año 2007, la Agrupación Familia Bombo Trío y actualmente la participación de éste con su hijo Luis Toledo Peralta (“el Chipilin”) en la compañía francesa de teatro ecuestre Zíngaro en la obra “Calacas” en París. Desde el año 2011

Uno de los grandes sueños de este cultor eximio en la percusión chinchinera, junto a su mujer Lorena Peralta Briceño con quien se conocieron en la juventud y formaron su familia, fue poder adquirir un organillo para llevar la tradición de este oficio tal como la llevaba su padre (fallecido el año 2012), lo cual consigue el año 2013. Con sus hijos María José, Luis y Felipe Toledo continúa la historia de esta tradición familiar, estos dos últimos, chinchineros a temprana edad, herederos de la danza, el desplazamiento y la picardía de ésta artista callejero, portadores de los ritmos, toques y la “cachaña” de la percusión de Patricio Toledo, hoy, como es propio de la juventud, vinculando las influencias de su tiempo en el chinchín y desde la tradición.

Patricio Toledo, “el Pepa” presenta junto a su familia un espectáculo único, un deleite para el asombro, en ellos, la sofisticación de la danza y la percusión que desde la tradición conjuga a la modernidad de la que es parte, en un dialogo constante y rebelde, propio de estos personajes de espíritu libertario y festivo.

DATOS DE CONTACTO

+56 9 8722 2922
www.facebook.com/patricio.toledoriquelme
chinchinerostoledo@gmail.com

El Pepa Toledo

Después que llega a su casa
Y afloja con las macetas
Para distraerse un rato
Agarra las timbaletas.

Como pasa tocando
Las cacha al toque
Va siguiendo por paila
Los karaokes.

Los karaokes si
A todo ritmo
Inventor de la cumbia
Y la onda disco.

Toneladas de swing
Con el chinchín

Cueca Al Pepa

Invitado a las Europas
Patricio Toledo el Pepa
Se ha ganado a los franchutes
A punta de foxtrot y cueca.

La está haciendo de oro
El Platiní
Manejando el idioma
Responde ouí.

Respondió oui si
Es plato fuerte
Relincha nuestro bombo
De estilo ecuestre.

Nuestro bombo galopa
En las Europas