FAMILIA CIFUENTES OYARZO

BIOGRAFÍA

La herencia en la familia Cifuentes Oyarzo, comienza  de la figura de una mujer, Domitila Contreras Ovalle, una de las pocas organilleras de Santiago que antiguamente  trabajó en un medio y oficio que tradicionalmente ha sido practicado por hombres.

Existen los testimonios hasta el día de hoy, de mujeres que destacaron en tiempos antiguos como organilleras y chinchineras en el oficio, son pocos los casos, pero un dato importante para la historia, necesario de develar y que no se debe ignorar. La señora Ester, chinchinera de los años 40’ o 50’, la misma Domitila Contreras, organillera, posteriormente, María Toledo Riquelme que a temprana edad trabajó como chinchinera, actualmente organillera al igual que Tania Oyarzo, Rosa Orellana y Leslie Lizana. En nuestros días, la mujer asume un rol como juguetera y organillera, un papel que la visibiliza en el oficio, lo cual en gran parte se debe al contexto y al ímpetu de las nuevas generaciones, antiguamente relegadas al espacio privado. Las mujeres, siempre han sido quienes han administrado, confeccionado y alimentado este oficio por dentro, como acompañantes, madres y trabajadoras, roles que por lo demás no han dejado de realizar en la actualidad.

Iniciada la tradición en la familia desde la línea materna, el primer acercamiento al oficio de Omar Cifuentes en 1986, es junto a su tío Raúl Rioseco Marchant, a quien acompaña e imita en sus movimientos, luego vendría la instrucción de su hermano Cristian (chinchinero fallecido) considerado por Omar como su primer maestro. De este modo, a la edad de 5 años en San Bernardo, Omar  Cifuentes se hace parte de una cultura e historia iniciada por su Abuela Domitila y continuada por sus padres, Omar Cifuentes Riquelme y Genoveva Marchant Contreras, sus tíos y hermanos (Cristian y Jesús Cifuentes Marchant) la tercera generación de percusionistas de la “batería chilena” por excelencia de la zona central del país.

Cumpliendo el mismo papel que su padre, quien había sido chinchinero y su madre organillera, Omar en el año 2006 conoce a Tania Oyarzo Cárdenas, su mujer, con la cual se unen para continuar esta profunda tradición urbana del país. Con nuevas generaciones en la familia, Omar enseña a su cuñado Yeremy Oyarzo el arte del chinchín a los 6 años. Su hijo Cristian Cifuentes Oyarzo, lo aprende al año y medio de edad, imitando como es natural en los niños, los movimientos de su padre, tal como hiciera Omar cuando pequeño.

De este modo, se nace dentro de una cultura, se observa y juega con aquel tesoro que es heredado y amado, el único capaz de sostener en el tiempo aquella frase común entre chinchineros y organilleros, que finalmente resume el actuar y convicción de no dejar morir estos oficios, “esto lo llevamos en la sangre y la sangre tira”.

 

DATOS DE CONTACTO

Tania:
+56 9 7973 2190

Omar:
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www.facebook.com/taniaherminda.oyarzocardenas

Cueca a los Cifuentes

Mi abuela fue organillera
Mi tío fue chinchinero
Por eso por lado y lado
Con gusto soy heredero

Sin poner ni una firma
Al testamento
Heredé los secretos
del instrumento

del instrumento si,
soy descendiente
de todo el recorrido
de mis parientes

se amontona la gente
con los Cifuentes